Estilos de aprendizaje de los alumnos: tipos y evidencia
Estilos de aprendizaje de los alumnos: modelos VAK, VARK y Kolb, qué dice la ciencia, datos de docentes en Argentina y qué hacer en el aula en su lugar.
Si buscás información sobre los estilos de aprendizaje de los alumnos, seguramente te encontraste con tests, listas de "tipos" y consejos para adaptar cada clase a alumnos visuales, auditivos o kinestésicos. El problema es que casi ninguna de esas páginas cuenta qué dice la investigación cuando se pone a prueba esa idea. En esta guía repasamos los modelos más conocidos, la evidencia científica, datos de docentes de Argentina y, sobre todo, qué conviene hacer en el aula en su lugar.
- Puntos clave
- ¿Qué son los estilos de aprendizaje?
- Los modelos más conocidos
- ¿Funciona adaptar la enseñanza al estilo de cada alumno?
- ¿Cuántos docentes creen en los estilos de aprendizaje?
- Qué hacer en lugar de etiquetar a los alumnos
- Cómo aplicarlo en el aula y en la institución
- Preguntas frecuentes
- Conclusión
Puntos clave
- Los estilos de aprendizaje describen preferencias de los alumnos sobre cómo recibir la información, no formas comprobadas de aprender mejor.
- La revisión de referencia de Pashler y colegas (2008) no encontró buena evidencia de que ajustar la enseñanza al estilo de cada alumno mejore el aprendizaje.
- En Argentina y Latinoamérica, el 84,1% de los docentes consideró verdaderos los estilos VAK, frente al 0% de los expertos consultados.
- Lo que funciona mejor es elegir el formato según el contenido y combinar texto, imagen y práctica para todo el grupo.
- Las preferencias sirven para motivar y conocer al grupo, no para encasillar a nadie.
¿Qué son los estilos de aprendizaje?
La definición clásica
Una de las definiciones más citadas es la de Keefe (1988), que describe los estilos de aprendizaje como rasgos relativamente estables que indican cómo los alumnos perciben, interactúan y responden a sus entornos de aprendizaje, según recoge este documento de formación docente.
La idea de fondo es intuitiva: cada persona tiene una manera propia de acercarse al conocimiento, y si el docente la identifica, podría enseñar de forma más eficaz.
Preferencia no es lo mismo que eficacia
Acá está la distinción más importante de todo el artículo. Que un alumno diga "prefiero ver un video antes que leer" es un dato real y útil. Lo que no está demostrado es que aprenda más si le damos siempre videos. Preferir un formato y aprender mejor con él son dos cosas distintas, y la mayoría de los tests de estilos solo miden la primera.
Los modelos más conocidos
Conviene conocerlos porque aparecen en manuales, profesorados y capacitaciones. Pero hay que leerlos como modelos muy difundidos, no como modelos probados.
VAK y VARK
El modelo VAK divide a los alumnos en visuales, auditivos y kinestésicos, a partir de sus sistemas de representación preferidos. VARK agrega una cuarta categoría: lectoescritura. Es el modelo más usado en escuelas y el que se aplica en muchos estudios de caso con cuestionarios, como esta investigación que aplicó el cuestionario VARK a 38 estudiantes.
Kolb y Honey-Alonso
El modelo de Kolb parte del aprendizaje como un ciclo de experiencia. Derivado de esa línea, el modelo de Honey y Alonso clasifica a los alumnos en cuatro estilos: activo, reflexivo, teórico y pragmático. Es muy común en la formación docente de habla hispana.
Felder-Silverman
Felder y Silverman propusieron en 1988 un modelo pensado para describir las diferencias más frecuentes entre estudiantes de ingeniería y darles a los docentes una base para adaptar sus métodos. Combina varias dimensiones, como sensorial frente a intuitivo o activo frente a reflexivo.
| Modelo | Categorías principales | Dónde se usa más | Respaldo para adaptar la enseñanza |
|---|---|---|---|
| VAK | Visual, auditivo, kinestésico | Primaria y secundaria | No demostrado |
| VARK | Visual, auditivo, lectoescritura, kinestésico | Escuelas y universidades | No demostrado |
| Honey-Alonso (Kolb) | Activo, reflexivo, teórico, pragmático | Formación docente | No demostrado |
| Felder-Silverman | Dimensiones como sensorial/intuitivo, activo/reflexivo | Ingeniería y educación superior | No demostrado |
¿Funciona adaptar la enseñanza al estilo de cada alumno?
La revisión de Pashler y la "hipótesis del ajuste"
La promesa práctica de los estilos de aprendizaje es la llamada hipótesis del ajuste: si enseñás a cada alumno en su estilo, aprende más. En 2008, Pashler y colegas publicaron una revisión en Psychological Science in the Public Interest que se volvió la referencia del tema.
Su conclusión fue clara: hay amplia evidencia de que niños y adultos, si se les pregunta, expresan preferencias sobre cómo quieren recibir la información, pero no hay buena evidencia de que ajustar la enseñanza a esas preferencias ayude (resumen de la revisión; publicación en PubMed).
Para probar la hipótesis hace falta un diseño concreto: clasificar a los alumnos, enseñarles a unos en su estilo y a otros no, y comparar resultados. Los estudios que cumplieron ese diseño no mostraron la ventaja esperada.
Por qué los especialistas lo consideran un neuromito
Un neuromito es una creencia sobre el cerebro y el aprendizaje que se difunde como si fuera científica sin serlo. En Argentina, Infobae Educación describió en abril de 2026 a los estilos VAK como uno de los grandes neuromitos, desmentido de forma sistemática pero todavía presente en algunos programas de formación docente.
¿Cuántos docentes creen en los estilos de aprendizaje?
84% en Argentina y Latinoamérica frente a 0% de los expertos
Un estudio sobre creencias neurocientíficas entre docentes de Argentina y otros países latinoamericanos encontró que el 84,1% de los docentes calificó como verdaderos los estilos de aprendizaje VAK, frente al 0% de los expertos (estudio difundido por Asociación Educar).
El mismo trabajo dejó un hallazgo llamativo: los docentes que tuvieron contenidos de neurociencias en su formación académica de base mostraron más creencia en neuromitos. En cambio, quienes hicieron cursos específicos después, por fuera del plan de estudios, tuvieron significativamente menos probabilidad de sostener creencias falsas.
La creencia en el mundo
Una revisión sistemática de Newton y Salvi en Frontiers in Education reunió 37 estudios con 15.405 educadores de 18 países, entre 2009 y comienzos de 2020.
| Dato | Resultado | Fuente |
|---|---|---|
| Docentes de Argentina y Latinoamérica que consideran verdaderos los estilos VAK | 84,1% (expertos: 0%) | Asociación Educar |
| Promedio ponderado de educadores que creen en ajustar la enseñanza al estilo (18 países) | 89,1% (rango: 58% a 97,6%) | Frontiers, 2020 |
| Futuros docentes que creen que el ajuste es eficaz | 95,4% | Frontiers, 2020 |
| Caída promedio de la creencia tras una formación específica | 37% | Frontiers, 2020 |
| Docentes que aceptaron la afirmación en Reino Unido y Países Bajos | 93% y 96% | Frontiers, 2023 |
Por qué persiste el mito
- La formación docente lo transmite. Un estudio de 2016 del National Council on Teacher Quality halló que el 67% de los programas de formación docente exigía considerar estilos de aprendizaje en las planificaciones, y el 59% de los manuales aconsejaba tenerlos en cuenta (Education Next).
- La investigación repite la premisa. En educación en ciencias de la salud, el 91% de 112 artículos recientes sobre estilos de aprendizaje asume que son un enfoque útil (PMC/NIH).
- Es intuitivo. Todos tenemos preferencias, y es fácil confundirlas con capacidades.
La buena noticia es que la formación específica funciona: la caída del 37% muestra que el mito se puede corregir.
Qué hacer en lugar de etiquetar a los alumnos
Elegir el formato según el contenido, no según el alumno
La recomendación más práctica es dejar de preocuparse por ajustar cada clase al estilo de cada alumno y pensar qué forma de presentar el contenido encaja mejor con el concepto que se enseña (MIND Research Institute). Algunos ejemplos:
- La geografía se entiende mejor con mapas, para todos.
- La pronunciación de un idioma necesita escuchar, para todos.
- Una técnica de laboratorio o deportiva requiere práctica, para todos.
Combinar texto, imagen y práctica para todos
En lugar de dividir al grupo en "visuales" y "auditivos", conviene ofrecer a toda la clase varias vías de acceso al mismo contenido: una explicación oral, un esquema, un texto breve y una actividad. No porque cada alumno necesite su canal, sino porque el contenido se fija mejor cuando se trabaja de distintas maneras.
Usar las preferencias para motivar, no para encasillar
Preguntar a los alumnos cómo les gusta trabajar sigue siendo valioso: ayuda a conocer al grupo y a sumar variedad. El riesgo aparece cuando la etiqueta se convierte en límite, del tipo "este chico es kinestésico, no le des textos largos". Esa etiqueta puede quitarle oportunidades de desarrollar habilidades que necesita.
| Enfoque basado en estilos | Enfoque basado en evidencia |
|---|---|
| Clasificar al alumno con un test | Observar qué comprende y qué no |
| Adaptar el formato a la etiqueta | Adaptar el formato al contenido |
| Un canal preferido por alumno | Varias vías de acceso para todo el grupo |
| La preferencia define la enseñanza | La preferencia ayuda a motivar |
Cómo aplicarlo en el aula y en la institución
Dejar de lado los estilos no significa dejar de mirar al alumno individual. Significa mirar datos más útiles: cómo evoluciona, qué le cuesta, cómo está su asistencia y su vínculo con el grupo.
- Planificá por contenido. Para cada unidad, definí qué formato muestra mejor el concepto.
- Registrá observaciones concretas. En lugar de "es visual", anotá "resuelve mejor cuando ve un ejemplo resuelto". Si trabajás en inicial, estos ejemplos de informes de nivel inicial ayudan a describir avances sin etiquetas.
- Compartí la información con las familias. Un canal ordenado, como un cuaderno de comunicaciones digital, evita que las observaciones se pierdan en grupos de chat.
- Mirá la trayectoria completa. Las notas, la asistencia y la comunicación dicen más que un test de estilos.
Para ese último punto existen distintas herramientas. Plataformas como Google Classroom ordenan tareas y materiales; en Andrómeda trabajamos sobre otra capa: el plan Pro suma libretas y asistencia, y en el plan Max el motor Neura analiza, con los datos de la propia institución, patrones como trayectoria académica, estabilidad emocional y vínculo docente-estudiante, además de ofrecer detección temprana de riesgo de abandono escolar. Si te interesa el debate más amplio, repasamos las ventajas y desventajas de la inteligencia artificial en la educación.
Preguntas frecuentes
¿Los estilos de aprendizaje existen?
Existen las preferencias: las personas pueden decir cómo les gusta recibir información. Lo que no tiene respaldo es la idea de que enseñar según esa preferencia mejore el aprendizaje.
¿Sirve hacer el test VARK?
Puede servir como conversación para que los alumnos reflexionen sobre cómo estudian. No sirve para decidir cómo enseñarle a cada uno ni para clasificarlos de forma permanente.
¿Cuál es el mejor estilo de aprendizaje?
No hay un estilo mejor. Lo más eficaz es usar el formato que mejor representa cada contenido y combinar varias vías de trabajo para todo el grupo.
¿Por qué se siguen enseñando en los profesorados?
Porque aparecen en manuales y programas de formación, y porque la idea es intuitiva. Los estudios muestran que la formación específica sobre neuromitos reduce la creencia.
¿Qué hago si una familia me dice que su hijo es visual?
Tomalo como información sobre lo que le gusta o le resulta cómodo. Podés sumar apoyos visuales, pero sin dejar de trabajar con texto, escucha y práctica.
Conclusión
Los estilos de aprendizaje de los alumnos son uno de los conceptos más populares de la educación y, a la vez, uno de los menos respaldados cuando se los usa para adaptar la enseñanza. Conocer los modelos sigue siendo útil para entender el debate, pero el foco práctico está en elegir formatos según el contenido, variar las vías de acceso y observar la trayectoria real de cada estudiante.
Si querés ordenar la comunicación con las familias y tener una mirada más completa de cada alumno, conocé Andrómeda y probá los planes Pro o Max durante 15 días sin tarjeta de crédito.